
Trayectoria
de la sombra lunar sobre la Tierra el 29 de marzo de 2006.
Imagen del Centro
de Datos Solares del Centro Espacial Goddard de la NASA
Recorriendo nuestro planeta desde el extremo oriental de Brasil al Asia Central, la franja de totalidad del eclipse total de sol del 29 de marzo de 2006 atraviesa el norte del continente africano desde las costas de Ghana, Togo, Benín y Nigeria, recorriendo Niger y Liba, donde alcanza el Mediterráneo, llegando a Turquía, pasa al sur del Mar Negro. Atraviesa lla cordillera del Cáucaso entre Georgia y el sur de Rusia. Cruza el norte del Caspio y se adentra en Kazajistán, acabando de nuevo en Rusia, casi frontera con Mongolia. Como eclipse parcial, será visible en gran parte de Áfritca, Europa y Asia.
Un eclipse solar se produce cuando nuestro satélite natural se interpone delante del Sol. La geometría de las órbitas de la Tierra en torno al Sol y de la Luna en torno a la Tierra crean esta compleja danza que, al menos dos veces al año produce un ocultamiento. Dependiendo de varios factores, como la distancia entre la Tierra y la Luna, y la forma en que se produce la máxima alineación de los tres cuerpos (que normalmente nunca llegan a estar exactamente en la misma línea), los eclipses pueden ser parciales -con una alineación que produce que la Luna no oculta por completo al Sol- o totales y anulares (se da tal alineación que podría taparse el disco en una zona estrecha de la Tierra, pero dependiendo, como veremos, de otros factores, a veces la Luna no puede tapar por completo al disco solar, algo como lo que sucedió en nuestro país el pasado 3 de octubre). Añadamos uno más: las órbitas referidas no descansan en el mismo plano: el plano de la órbita lunar se separa 5 grados del plano de la órbita terrestre (conocido como plano de la eclíptica, obviamente un nombre que hace referencia a los eclipses). De esta manera, sólo cuando la luna nueva se da en un punto de la órbita lunar cercano a la eclíptica puede llegar a tapar al Sol. El estudio de las circunstancias en que se producen los eclipses, como vemos, tiene mucha enjundia: exige conocer con detalle los movimientos de la Tierra y de la Luna. No sólo el movimiento de revolución solar de nuestro planeta, sino también su rotación, porque -no lo olvidemos- el eclipse solar requiere que, visto desde un cierto punto, la Luna esté delante del Sol.
Por cierto, suele llamar la atención la casualidad de los tamaños del Sol y la Luna vistos desde la superficie terrestre: si la Luna estuviera más cerca, cada luna nueva tendríamos un eclipse solar (y cada luna llena un eclipse de Luna); si la Luna estuviera más lejos, nunca habría eclipses totales y los pocos serían fenómenos terriblemente extraños. En efecto, la Luna está 400 veces más cerca que el Sol, aproximadamente, y resulta ser unas 400 veces más pequeña que nuestra estrella (con un diámetro de casi 1,4 millones de km y a una distancia de aproximadamente 150 millones de km de nuestro planeta).
Una nota de prensa informativa del fenómeno se puede descargar aquí (en PDF).






