¿Qué
es y qué no es trabajo infantil?
Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT),
el concepto de trabajo infantil se utiliza para referirse al trabajo
que priva a los niños, niñas o adolescentes de su infancia,
su potencial y su dignidad, y que es nocivo para su desarrollo físico
y mental.
Por tanto, es trabajo infantil aquel que…
•Es física, mental, social o moralmente perjudicial o dañino
para el niño y la niña.
•Interfiere en su escolarización (privándole de
la oportunidad de ir a la escuela; obligándole a abandonar prematuramente
las aulas, o exigiendo que intente combinar la asistencia a la escuela
con largas jornadas de trabajo pesado).
Sin embargo, no todo el trabajo efectuado por niños y niñas
debe ser clasificado como trabajo infantil en términos de explotación.
Actividades como ayudar a sus padres en la casa, asistir en un negocio
familiar o ganarse dinero para gastos personales fuera de las horas
de escuela puede contribuir al desarrollo de éstos y al bienestar
de sus familias.
¿Dónde
se da el trabajo infantil y por qué?
El
trabajo infantil afecta a día de hoy a uno de cada seis niños
en el mundo, es decir, 246 millones de niños y niñas están
implicados en alguna forma de explotación laboral. Y aunque es
un fenómeno que afecta mayoritariamente a los países más
empobrecidos, también es cierto que ningún país
escapa al trabajo infantil. Según la OIT, hay 2,5 millones de
niños y niñas que trabajan en los países desarrollados
y otros tantos en las economías en transición.
Las
causas de este fenómeno son múltiples y variadas, aunque
generalmente vienen acompañadas de situaciones de pobreza y extrema
pobreza. Aspectos como la violencia intrafamiliar, los patrones culturales,
la permisividad social, la falta de oportunidades, la falta de cobertura,
calidad y cumplimiento de la obligatoriedad de la educación o
las lagunas y contradicciones normativas son determinantes a la hora
de explicar las razones del trabajo infantil.