el planetario de pamplona
SIGUE EN SUS TRECE
DECIMOTERCER ANIVERSARIO 1993 - 2006

 

 

13 Reflexiones desde las estrellas
por Javier Armentia

1.
Tiene el número trece mala prensa, tradicionalmente se asocia a la mala suerte... o la mala estrella, como se decía antes. Como el Planetario de Pamplona cumple trece años de servicio público y como siempre nos hemos dedicado a las estrellas, hemos decidido conjurar esas supersticiones con más actividades, que es lo que siempre hemos sabido hacer. Ante todo, seguimos en nuestros trece. Quede con ello explicada la razón de celebrar este aniversario, un tanto alejado de la costumbre de centrarse más en el primer aniversario, o en el quinto, el décimo, el vigésimo o el vigésimo quinto (las bodas “de plata”) y etcétera etcétera. ¿Por qué no el decimotercero? Simplemente, nos parece que es tan lícito hacerlo con un número que, por otro lado, es primo, es decir, sólo es divisible por sí mismo y por la unidad. Tiene, desde ese matemático punto de vista, algo especial ese 13.

2.
Un 26 de noviembre de 1993 la Infanta Doña Cristina inauguraba el Planetario de Pamplona, un proyecto nacido años antes de la voluntad del Gobierno de Navarra y con la participación del Ayuntamiento de Pamplona y Caja Navarra. Tres grandes pilares sobre los que se asentaba una iniciativa ambiciosa, una apuesta por la cultura en general, y en concreto por la cultura científica. El Planetario de Pamplona presentaba ya entonces una ilusión y un compromiso con la sociedad por dotar a nuestra ciudad de una infraestructura única, insólita, un tanto sorprendente y, ante todo, “nueva”. Nueva en sus temáticas y en la forma de abordar el trabajo cultural, novedosa también en el panorama cultural de la comunidad foral.

3.
Era, y es, el mayor planetario del país, un lugar donde el público se puede asomar a la imagen del firmamento más parecida a la contemplación del cielo real, pero donde, gracias a sus sistemas audiovisuales, la experiencia se convierte en un viaje por el tiempo y el espacio, donde la imagen, la música y la palabra juegan un papel muy especial, contándonos historias de nuestro pasado y de nuestro futuro, recogiendo el trabajo de los científicos o proponiendo las voces de los poetas. El Planetario, además, con sus salas de exposiciones y la sala de conferencias, aportaba a la ciudad un nuevo espacio a la cultura, algo muy necesario siempre en una ciudad en desarrollo.

4.
En 1993 no llegaban a 10 los planetarios y museos de ciencia en España, y ahora somos ya más del doble. Las diferentes administraciones (locales, autonómicas, estatales) y también instituciones privadas, han ido apostando por un ocio inteligente en el que la ciencia tiene un marcado protagonismo. En un país donde la ciencia sigue relegada a un segundo plano, el Planetario de Pamplona se convirtió, desde el primer día, en un centro con vocación de colaboración y desarrollo con todas estas iniciativas. A lo largo de estos 13 años, desde el pamplonetario hemos promovido colaboraciones y producciones entre centros, participado en todos los proyectos nacionales que ha sido posible impulsar, e incluso llegado a una escala internacional, como uno de los centros de divulgación astronómica más activos. Pertenecer a una familia pequeña permite esa cercanía, sobre todo cuando hay una vocación común por llevar la ciencia al público. Ahora tenemos el reto del año 2007 como “Año de la Ciencia” en España, y el Planetario seguirá arrimando el hombro por plasmar -como hemos hecho hace unas semanas participando en las actividades de la Semana de la Ciencia y la Tecnología- esa necesaria interacción entre el gran público y la ciencia y la tecnología.

5.
La gestión del centro corresponde al Departamento de Educación del Gobierno de Navarra. Esa vinculación, pero también el convencimiento de la importancia del mundo escolar para poder proyectar esos contenidos científicos, ha sido algo fundamental en el desarrollo de muchas de las actividades que el Planetario de Pamplona ha ido proponiendo. Su “Escuela de Estrellas” sigue siendo la más avanzada propuesta didáctica de la astronomía, reconocida en congresos nacionales e internacionales. Pero, sobre todo, saber que medio millón de alumnos han participado de nuestros viajes por el espacio y la ciencia, nos convence de que además era necesario. Hay ahora una generación de jóvenes que han tenido un contacto estrecho con la astronomía gracias al Planetario de Pamplona. No sabemos si alguno de los que han pasado, o pasarán en próximas temporadas, llegará a ser astronauta, o astrónomo, o científico, aunque estamos convencidos de que un día serán ellos quienes animen a sus hijos a visitar un planetario como el nuestro. Y hemos visto que muchos de ellos conocen ahora el cielo, saben localizar la Estrella Polar y algunas constelaciones, gracias a que un día participaron en nuestras actividades escolares. Y ello ha sido posible en estos 13 primeros años también gracias al patrocinio de Caja Navarra.

6.
Pero no sólo ha sido un centro de apoyo al mundo escolar, sino un lugar donde las propuestas y las reflexiones han intentado llegar a un público mucho más amplio. Anualmente, unos 200.000 participantes en las actividades del Planetario de Pamplona muestran ese efecto en una ciudad como Pamplona, en una comunidad como Navarra. Esperamos seguir con una programación de actividades amplia que permita llegar a todas las edades, a todos los sectores sociales. El Planetario de Pamplona nació para ser de todo el mundo, y ese es nuestro compromiso también. Decir que en estos 13 años hemos tenido dos millones y medio de visitantes no es más que constatar que el trabajo debe continuar.

7.
Desde el principio sabíamos que no éramos un centro “de ciencias”, aunque éramos -y somos- el espacio cultural donde más lógicamente la ciencia tiene cabida. De ahí la intensa colaboración con las universidades locales, en una línea de actividades que seguimos desde el primer día y que marca también uno de los esqueletos del Planetario de Pamplona. Pero, además, siempre hemos dado cabida a otras propuestas culturales: la literatura, el cine, el teatro, el cómic, la música, la danza, el vídeo o el audiovisual digital... todos los formatos y todos los contenidos culturales son parte del día a día de la actividad del centro. Con una especial dedicación a los agentes sociales que trabajan por el desarrollo y la integración. Organismos gubernamentales y no gubernamentales, propuestas de creadores individuales o de colectivos, la estrecha colaboración con otros agentes culturales de nuestro entorno, han sido colaboradores necesarios en convertir la programación del Planetario de Pamplona en un espejo del mundo en que vivimos, con sus controversias, sus preocupaciones, sus amenazas y sus posibilidades. Un totum revolutum donde, sin embargo, las cosas siempre se han presentado de forma clara y honesta, invitando a la reflexión y al diálogo.

8.
“Hemos caminado a hombros de gigantes”. La frase de Newton es aún más cierta en nuestro caso. Poco podría haber hecho el Planetario de Pamplona sin tener presente el trabajo anterior de muchas personas e instituciones. Nuestra mirada hacia el pasado ha sido constante, como inspiración para el progreso, como reconocimiento de aquello de lo que somos deudores. Grandes nombres de ayer y de hoy han sido protagonistas en el Planetario y, quizá por eso, este decimotercer aniversario lo celebramos, precisamente, con el estreno de una producción dedicada a Alfonso X de Castilla, un rey que supo recoger del pasado el conocimiento e impulsar el saber hacia el futuro. Hacer una lista de personajes sería prolijo, casi imposible, y posiblemente injusto porque nos olvidaríamos de algunos nombres necesarios.

9.
En el pasillo de las oficinas del Planetario de Pamplona, un lugar al que el público normalmente no accede, la cartelería de las actividades del centro ha ido llenando varias decenas de metros de las paredes. Es la constatación de que un centro cultural es un proyecto que se va llenando día a día, que nace -como nació el Planetario de Pamplona hace 13 años- como un lugar que hay que ir dotando de sentido y de contenidos. Sumando, nos encontraremos con unas cincuenta producciones audiovisuales, más de doscientas exposiciones diferentes, quizá un millar de conferencias, cursos, congresos y otras jornadas que han ido componiendo ese trayecto, y llenando poco a poco las paredes. Queremos acabar de completar el pasillo, y habrá que buscar más lugares donde colocar esos testimonios de que el centro seguirá vivo y coleando.

10.
Hace unos años, una periodista nos comentaba si antes del pamplonetario había lluvias de estrellas fugaces, eclipses, conjunciones o tránsitos planetarios, esas cosas del cielo que gracias a nuestro centro han sido dados a conocer en observaciones públicas y actividades “en directo”, y también a través de los medios de comunicación. Por supuesto que existían antes, y que habrá muchas después de que este proyecto, acaso, desaparezca -en un futuro que esperamos muy muy lejano, ciertamente-. Pero gracias al Planetario de Pamplona han ido adquiriendo un cierto carácter de cercanía para todos los que se acercan a esta casa abierta. A pesar de que el cielo parece quedarnos siempre muy lejos, muy por encima, con esa dosis de misterio y fascinación, también es cierto que se ha vuelto una experiencia más cercana y familiar. Y nos encanta saber que, en parte, es por nuestra culpa.

11.
Un compromiso importante que conviene recordar en momentos como este es que todo lo que es el Planetario se ha realizado utilizando la inversión económica que el Gobierno de Navarra dedica anualmente a la sociedad pública con un criterio estricto de contención en el gasto, buscando la eficiencia siempre. Algo que también “se le supone”, como el valor en la mili, pero que para nosotros ha sido un aspecto fundamental. En promedio, el Planetario de Pamplona se autofinancia en un porcentaje cercano al 40% de su presupuesto. No es educado hablar de dineros en una celebración de aniversario, pero conviene recordar que la actividad cultural no tiene por qué ser un dispendio, sobre todo cuando se hace con vocación de ofrecerse al gran público.

12.
Debería pedir perdón ahora por tanta reflexión que suena a autobombo... Y reconocer que no sólo nos queda mucho por hacer, sino también que como siempre, hay luces y sombras. Y que a veces ha sido complicado llevar a buen puerto muchas actividades. Sin duda, hemos defraudado en ocasiones las expectativas, en otras simplemente no hemos sabido dar la talla. No nos consuela saber que hemos intentado hacerlo lo mejor posible, porque sabemos que a veces no es suficiente. Es cierto que, en esos momentos, siempre hemos tenido la comprensión de quienes podían habérnoslo echado en cara. Sabemos que volveremos a meter la pata una y mil veces y nos ayuda mucho -siempre ha sido así- el escuchar las críticas vengan de donde vengan. E intentar corregir todo sin perder el objetivo que nos hemos planteado. Afortunadamente, un público clemente, pero también muy participativo, nos va permitiendo corregir esas sombras, y esperamos ir aprendiendo en los 13 próximos años más aún.

13.
He dejado como última reflexión la más necesaria e importante: la que hace mención al equipo humano del Planetario de Pamplona, que ha sido el verdadero artífice de todo lo que pasa en el centro. Puede parecer algo por un lado obvio y por otro lado, un simple brindis al sol, pues siempre detrás de cada actividad hay un equipo ilusionado que la lleva a buen puerto. Pero en este caso es aún más cierto, porque se trata de un equipo pequeño, de catorce personas, completamente volcadas en un servicio al público que cada día nos exige nuevos retos, más compromiso. Y esto incluye una pequeña reflexión personal, ya que como director-gerente del centro me ha tocado liderarlo: no habría sido posible casi nada de lo que hemos hecho sin esa complicidad de toda la gente del Planetario de Pamplona. Y, para que no suene a epitafio, puedo asegurar que va a seguir siendo así, porque no podría hacerse sin todos los cocineros poniendo su salsita al guiso. Eso, no les quepa duda, nos exige seguir trabajando duro. Porque cuando uno quiere seguir en sus trece, no puede dormirse en los laureles (por seguir con frases hechas). A todos, a los que están dentro y a los que han venido desde fuera -muchos de ellos se acercaron un día y han seguido siendo amigos cercanos y estrechos colaboradores-, quiero darles las gracias. Y decirles que mañana seguiremos en el tajo.

Gracias, por lo tanto.

volver