Pamplonetario

 
  • Aumentar el tamaño de la letra
  • Tamaño de letra predeterminado
  • Reducir el tamaño de la letra

La Superluna es una Superexageración

¿SUPERLUNA?

Lo que nos faltaba: pues no hemos tenido una semana triste y preocupada con el desastre provocado por el terremoto y consiguiente tsunami en Japón y el accidente con emisiones radiactivas en la central de Fukushima para que ahora nos lleguen y vengan a decir que todo está causado por unas mareas anómalas causadas por algo a lo que han llamado superluna. Y, como siempre, que pregunten a los astrónomos que saben de eso. Bien, para empezar por el principio, las SUPERLUNAS no existen más que en los medios de comunicación, provocadas por el invento de un astrólogo (como para fiarte de lo que diga un astrólogo...) llamado Richard Nolle. Según él, "está demostrado" que cuando se produce una Luna Llena más cercana a nuestro planeta se conjugan mareas, terremotos y otros desastres. ¿Las pruebas? Inexistentes, pura casualidad: teniendo en cuenta que hay cientos de terremotos cada día en algún lado del planeta, es imposible no encontrar que cada luna llena tiene el suyo. Podíamos añadir: y cada vez que la Luna pasa por el lugar de su órbita más cercano a la Tierra, el punto que conocemos como perigeo, también. Así que también cuando tengamos plenilunios cerca del perigeo podremos encontrar lo que queramos en lo que se refiere a terremotos, pero también desfalcos de dinero público, accidentes aéreos o que a alguien le han hecho abuela. Por poner ejemplos de sucesos corrientes que podemos asociar a cualquier fenómeno celeste.

Pero vayamos brevemente a lo de las superlunas. Tenemos por un lado la órbita de la Luna en torno a la Tierra. Cada 27,3 días (con más precisión  27,32166155 días, el periodo sidéreo), la Luna da una vuelta en relación a la Tierra (digamos que realmente ambos astros se mueven en torno al centro de masas, o baricentro, del sistema). La órbita lunar no es circular, sino elíptica, y en promedio la distancia que nos separa de nuestro satélite es de 385.000 km. Debido a la excentricidad, la Luna pasa cada cuatro semanas por el punto más cercano (el perigeo) a 364.397 km de nosotros, y dos semanas después alcanza el punto más alejado, el apogeo, a 406.731km. Es decir: una diferencia de 42.334 km, que no es poco, y que equivale a un 10,9% de la distancia promedio. Como las mareas dependen del inverso del cubo de la distancia, esto en efecto significa una pequeña variación en el efecto de las mareas, pero que es despreciable en relación a la intensidad de la marea que produce el propio Sol, y que viene a ser la mitad de la marea lunar. Como siempre, para que los efectos de las mareas se noten, tenemos que considerar las grandes masas de agua del planeta, en las que esa acción diferencial produce cambios en el nivel del mar de unas decenas de metros como mucho. Pero esto pasa cada 27,3 días, y el mundo no se acaba cada mes (a algunos, cuando llega fin de mes, sienten algo así, pero eso culpa del sueldo, no de la Luna).

En la imagen, de wikipedia, podemos comparar cómo cambia la Luna en los dos momentos extremos de su órbita:

lunar orbit wikipedia

Por otro lado, en relación al Sol, cada 29,5 días (con precisión del segundo: 29,5358886 días, el llamado periodo sinódico) la Luna se coloca en oposición al Sol, es decir, mostrándonos toda su cara iluminada, lo que conocemos como Luna Llena. Es cierto que tanto el plenilunio como el novilunio (la Luna Nueva) hacen que la marea lunar y la solar se coordinen, y por eso, como todo el que haya estado en zonas costeras sabe, se producen diferencias intermareales más acusadas: las mareas vivas. Por el contrario, en cuatro creciente y menguante tenemos mareas muertas, menos intensas,

Los meses sinódico y sidéreo no coinciden, y por ello la Luna Llena se produce a distancias diferentes. Lo mismo pasa con la Luna Nueva y esto provoca que en esos novilunios en que nuestro satélite se interpone delante del Sol, produciendo eclipses, haya veces que la Luna es aparentemente mayor que el disco solar y así tenemos un eclipse solar total, pero en otras veces, siendo la Luna menor, el eclipse solo llega a ser anular. Podríamos complicar un poco más las cosas, porque la órbita de la Luna "precede", es decir, también se desplaza, de manera que los dos ciclos se superponen un poco más... pero ya podemos entender que por necesidad habrá unas veces en las que la Luna Llena se coloca cerca del perigeo. Pues bien, eso es lo que el astrólogo Nolles se ha inventado como SUPERLUNA. Y dice que la última fue hace 122 años, lo que muestra que los periodos considerados cambian. Ojo: de todas formas con la cantidad de tonterías que han estado contando, no conviene fiarse de nada de eso. Hace 3 años, por ejemplo, tuvimos una Luna Llena incluso más cercana a la Tierra que la del 19 de marzo de 2011.

Pero analicemos un poco. Está claro que la distancia a la Luna afecta a la intensidad de mareas, poco, pero afecta. ¿Y la fase lunar? No, en absoluto. La Luna Llena, por más que sea popular pensar que está relacionada con nacimientos, accidentes, desastres y otras cosas que pasan por el mundo, no tiene  nada que ver con eso (ni con el ciclo menstrual de las mujeres). Es una creencia arraigada, pero sin prueba alguna. Una superstición como muchas otras. Tampoco afecta a los momentos de plantación o recogida de la cosecha ni nada parecido. Por más que se empeñen en mantener la creencia en la influencia lunar, salvo que seamos cangrejos o percebes... poco nos afecta en el sentido que nos dicen. 

Así que nos da igual que sea plenilunio o dos días después del cuarto menguante. No pasa nada y cada 27,3 días la Luna pasa por ese perigeo. Y todo sigue igual, salvo cuando un astrólogo listillo y unos medios de comunicación con ganas de publicar lo que sea, se inventan ese titular de la superluna o, y eso es más grave, la barbaridad de que tal fenómeno inexistente tenga nada que ver con los terremotos, y menos con el de Japón. Hay que ser canalla para ponerse a vender supersticiones que nunca han valido para nada en estos momentos en que lo que debemos es solidarizarnos con el pueblo de aquellas islas del sol naciente.